Dolor y muerte. Simple y sencilla necesidad de desaparecer, paulatinamente, como un hombre invisible reinventado. Observando las manos como dejan de poseer piel y se desgastan hasta ya no estar más.
Así quiero ahogarme, enloquecer en mi propio pensamiento, dejar de llorar y acumular esa agua hasta que mi pensamiento deje de respirar y muera.
Llenarme por dentro de esas lágrimas amargas que ya no quiero sacar, que se queden dentro que se pudran, que me aneguen.
Y así muerta, desaparecida, ahogada, morada de dolor y de pena pueda liberarme de la culpa y te deje morir en tu autoconmiseración divina.




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